martes, 28 de abril de 2015

Entrevista a Raúl Allain - Paolo Astorga

Entrevista a Raúl Allain
Escribo como respuesta socialista literaria y, por repesamientos peculiares, encumbrándome con la metáfora que se cultivaba de vanguardia de los años ’90 en adelante”.


Entrevista realizada por: Paolo Astorga



¿Desde cuándo comenzó a escribir? ¿Por qué?
Comencé a redactar, tanto de forma oral como escrita mis primeros versos poiéticos —considerados socialmente prístinos— por encima de la condición ancestral que sostenía mi legado interdependiente genealógico, también natural de herencia divina por la poiesis ambiental que armaba, siendo ya un joven Vaticinador de siete años, pero popularmente, por protagonismo nacional, actor primordial que felicitaba y procuraba laurear distintivamente el gobierno de turno; es decir la poesía que conjeturaba y preparaba ante un ámbito de poiesis ética, floreciendo los Barrios Altos de Lima, mi reconocida cuna de la poesía. Bien lograremos entender que versaba, cantaba y éstas circunstancias se aflataban por don divino, y así resultando de ser social cultivación para los músicos que componen particularmente mi espíritu integrador del ‘Sagrado Corazón de Cristo’ y mi persona como notable representante propio del don eucarístico. El don divino; aflático que se determinase nacionalmente también logró ser heredado tangencialmente, o sea popularmente por los ciudadanos representativos que integrasen la composición de mis maduros versos, o lograsen familiarizarse o aproximarse a mi familia sacrosanta.

Escribo como respuesta socialista literaria y, por repesamientos peculiares, encumbrándome con la metáfora que se cultivaba de vanguardia de los años ’90 en adelante. Comprendidos entonces como ‘grandes Presidentes del Perú’ optaron por distinguirme, además privadamente se reconoció la plasmación de la época porque vislumbraban buena cosecha de poesía históricamente los políticos, quienes a ciencia social cierta conocimiento nacionalista: cultivación de mi poesía que se componía música. Es con mi primer poemario, correctamente denominado Flotar es caer… que establezco la poesía neo-barroca de mi generación, por la cual encierro el sentimentalismo de mis versos como Vate y demás poemas sueltos que aún se sociocultivan vía Literalgia.

 
¿Qué es para usted la Poesía?
La expresión solemne de nuestra particular ética vanguardística y poiesis expresiva por que se crea, quizá divagando sensatamente en pos de disponer sosiego nacionalistamente; cabe destacar la distracción generada por la literatura, sociológica de surgentes homos cúbico suramericanos, quienes por condiciones de bondad nativa pueden concebir el dictamen universal del intervalo gótico que proclama ‘homo sapiens cúbico’ en pos de comprender universalmente obras supremas que determinan la poiesis ética.        

Cuéntenos sobre su vida, sus obras, sus proyectos, su actividad literaria
La madurez literaria de mi englobado desarrollo literario internacional se encumbra científico, destacado por los premios y distinciones que bien denoto en Contribuyente a la Patria Grande: Don Raúl Alfonso Allain Vega, publicado y que aún aguarda permanentes consideraciones para diversos medios jerárquicos; por la cuantía puede resultar de ser una obra esplendente y patente para mi generación (por el acontecer de mi discurso científico), comprendiéndose mis revelaciones: discursos líricos, científico sociales, además de científicos dilucidadores del -realistamente- maldito cientificismo por el cual ineludiblemente se implica el cibernetismo que puede resultar realmente benéfico o en comprensión por la naturalística, partiendo de la doblegación de resultante beneficiosa que sintáctica literariamente se programase como divina guía. La ejemplificación nacional es la ‘Sociedad Familiar Cubana’ de libre albedrío y control de guarnición.
  
¿Cómo define su poesía?
Primordialmente neo-metafórica, considerando que el discurso lirismo universal -desde los años ’90- ha partido históricamente de mi voz literaria. Reconocida mi condición de cantor por dignos representantes españoles que buscaban el don lírico del mundo; yaciendo de consideración mi uso de razón de condición original al articular, recitar versos hasta que sucumban satisfacciones personales, pero nacionalistas que realmente sublimaban la parafernalia de una época que impacta social culturalmente. Otra real característica corresponde al uso asertivo de conjugaciones verbales -terminología- al cantar y disipaciones neo-barrocas de poesía escrita, con real destino europeizante y de culto para medios jerarquizables que advierten de mi presencia teísta. Es poesía auténtica por su raíz cultural.

¿Cree que el poeta es un ser obsesivo?
No. Por su corrección durante realización de la obra en territorio apropiado, nacionalista, puede desarrollar características de revisor o, para una compresión adecuada, editor. Así considérese la realidad eléctrica, o metafísica de la creación con ventura literaria, pues el hombre poético aún se desarrolla oriundo, y civil por intermedio de su medio ambiente y configuración cibernética ancestral, exclusivamente relacional al sublime hecho de dar a luz.

¿Qué escritores o poetas han influenciado en su producción literaria?
Preponderante y contundentemente: Charles Baudelaire; Carlos Oquendo de Amat; Arthur Rimbaud; César Vallejo; José María Eguren; Mariano Melgar; Arnulfo Moreno Ravelo; Leo Zelada; Ernesto Cardenal y Humberto Pinedo Mendoza.

¿Qué tan importante para usted es la literatura?
La literatura es a ciencia social cierta esencial nativa, o sea educativa razonablemente educacional en práctica costumbrista del educando; como medio de expresión peculiar y universal, pues socialistamente educa y resulta comprensiva ante el pueblo de vanguardia que se satisface, menoscabando desde mi opinión jerárquica de por sí la época de la modernidad, por imposición conceptual y demasía adverbial consecuentemente fantasía y por alegorías literarias inconmensurables para la racionalidad del individuo, que denominaré científico-socialmente en territorio patrio: socio ideological.

¿Es necesario que el escritor sea un hombre comprometido?
Sí, bajo las normas sociales, catolicistas que vanguardísticamente pueden lograrse y brindar por intermedio de la comprensión de nuestro don humano sociológico, además de la pretensión real por que anhelan implantarse de entre los pueblos originarios; la población condescendiente saluda y mantiene -como favor- las fiestas tradicionalistas, empero no santifican más allá por correspondencias propias del vulgo que habitualmente se compone. El escritor nacional debe poseer éste don sociológico en mención de proyección humanística. Si es que se procura irrealmente racionalidad realista durante la creación de sus ‘creaturas’, los textos se tornan benéficos. El aspecto literario ficcional distrae beneficiosamente, pero en concreto la observación de la lectoría que busca, o por humanismo debe buscar, desarrollo vanguardístico por las obras que procuran ‘asumición’ de la población. 

¿Cuál es el fin de su poética?
Dilucidar comprensiones alienantes, internacionalmente reconocidas enajenativas y hallar el origen primario del caos que se expande inexorablemente, pervirtiendo y depravando el relacional ámbito y desarrollante. Por entendimiento futurista, la humanidad radical crearía literarios que incentiven por tautología la perspicacia del lector menor que infantil discerniría más allá del bien y del mal.  

¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a través de los años?
Se ha tornado periódicamente científico, concienzudo y propio de un determinado realismo mágico. Por hechos dubitativos, empero aún valederos y propios de la reconsideración del pueblo que vislumbrase mi poesía prístina, reconsideré anidar: Barrios Altos, la cuna de poetas o cuna de poesía. Indefectiblemente repienso por retornar y evocar la poiética que dilucida nuestras capacidades de creación ficcional nativa. Desde el hecho neo-barroco he mantenido un ‘gran’ corpus de poesía reunida que practicase la realidad de las formas existenciales, además de asumir de presenciales humanísticas.  

Dentro de su  producción literaria, ¿Qué obra elegiría usted por optar en una en especial?
Indudablemente la edición naturalística de la obra Flotar es precipitar o, por vanguardia última, Flotar es caer.

¿Qué hace antes de escribir?
Esclarecer hechos peculiares -nacionalmente- del cibernetismo y electrificación del medio ambiente e inspirarme divinamente aún sobre mi hecho literato, en relación a la reformulación literaria sobre enajenaciones de nuestro cuerpo humano electromagnético.

¿Qué opinión tiene usted sobre la poesía que se publica en la actualidad?
Una variable intimicidad emerge por intermedio de los especiales cuidados de edición, sin dejar en cuenta la obra de maestros de la palabra que logran su propósito de literatura.

¿Qué es para usted un buen libro?
Él que de fondo verbaliza caracteres sociológicos en pos totalizador de la actual mensajística humanística. Además del cuidado de edición, pues un libro ineludiblemente resultará de ser un objeto.

¿Cómo ve usted hoy por hoy la industria editorial? ¿Cómo autor, qué soluciones le daría a este problema?
En auge por los propósitos de los literatos de vanguardia que realmente emprenden un cierto negocio peculiar, porque sus libros observan la luz editorialista. La solucionática en particular se sosegaría por la consideración de la narrativa esencial que siendo tradición logra un denotativo auspicio internacional y condescendiente por la observación del Gobierno central, por medio de veedores sapientes. Valedera mi afirmación por considerarme entre ellos.  

¿Cree en los concursos o certámenes literarios?
Son resultado de la preponderancia de un determinado jurado que se atañe al conjunto de textos presentados con buenos modos.

¿Qué opina de las nuevas formas de difusión literaria por Internet, como revistas literarias, blogs, páginas sobre literatura, redes sociales, entre otras?
Resultan concienzudamente benéficas y jerarquizables, empero también obedece a la supremacía del autor y cómo realmente se desarrolla por una cierta promoción social cultural. Cobran jerarquía por intermedio del discurso con el que se disponen a actuar; un sello editorial con propuesta genera auspiciadores que divulgan sus obras de coautoría.

¿Cuáles son las obras que recomienda leer?
Poéticas: Selección de artes poéticas por poetas peruanos contemporáneos; El spleen de París; Cinco metros de poemas; Iluminaciones; Los heraldos negros; La canción de las figuras; Aurora Natural; Opúsculo de un Nosferatu a punto de un amanecer; Oración por Marilyn Monroe y otros poemas; y ¡Yo no hice nada!: Sobre la idiosincrasia peruana.

¿Cuál es el consejo que daría a los nóveles poetas?
Desarrollar autenticidad que englobe posibilidades jerárquicas, es decir -por lo tanto- remitirse primariamente a sus condiciones creadas ancestralmente, sagradas al momento de desarrollar una conducta escritural evolutiva. Por medio de mi impronta una plasmación nacionalista de creaturas ficcionales, empero con patrimonios que se enraízan por la clarificación, además de ‘dilucidar’, del medio ambiente que rodea expectante en búsqueda de mayor sabiduría y, cibernéticamente, de todos modos atiende. La revolución virtual, cibernética y eléctrica de éste país posible de primer mundo puede santificarnos en un futuro mediato en pos de cavilaciones particulares y símiles por una naciente injerencia social política.   

Por último: ¿desea agregar algo más?
Leer, con carácter nacional mi ensayo público Contribuyente a la Patria Grande para así conseguir ganar conciencia nacionalista en base a mi discursiva de condición sagrada y realmente histórica.

Poemas de Raúl Allain


“Ráptame del fin”

Vaticinada durante el año 2001. Compuesta canción por la banda chilena Lucybell. 

Ella se colgó del sol,
tenía su antifaz
debía esconderse bien,
aprendió a cazar.
Él se disolvió, para entrar
tanto tiempo que hacia parecer
que es bueno perder.
Ella lo miró de pie
dejó de respirar,
su cara en nubes, vacío estelar.
Él se estremeció, quería hablar
tanta sed y había bebido el mar
ella lo miró, por sus ruidos no escuchó.
Ella intentó decir: "trata de despertar"
de un grito sordo, lo amarró de sal.
Él miró sus pies, y saltó´
tanto espacio que no pudo saber,
que ella lo miró, por ruidos él le gritó.

Ráptame del fin,
llévame a empezar.
Ráptame del fin,
llévame a empezar.

Ella perdonó la luz,
y abrazó la sal
de la sequedad al fin puedo articular.
Él corrió sin ver y se unió
tanto espacio y ahora un solo ser,
ella lo miró, sin ruidos solo escuchó.

Ráptame del fin,
llévame a empezar.
Ráptame del fin,
llévame a empezar.
Sácame del fin
llévame a empezar,
ráptame del fin. 

“Esfera”

Vaticinada durante el año 2002. Compuesta por el cantautor Jorge Drexler.

Voy con una trayectoria lenta,
por mucho que me mueva siempre me encuentro
en un punto dado de una esfera
que te tiene como centro

justo cuando estoy a punto de entenderte
te miro y me desconcentro
mis ojos siempre volarán a verte

sólo es cuestión de tiempo

van orbitando equidistantes
un puñado de canciones
giran a tu alrededor como electrones.


Tú y tu levitud de nubes
que forman de vapor su propia esfera,
perdí la cuenta de las veces que te anduve
todas parecen la primera

van orbitando equidistantes
un puñado de canciones
giran a tu al rededor como electrones.



“Ilusoria epidemia”

El foco infeccioso se extiende
e implosiona la alerta espectral
que alardea esputando
                             sangre virulenta
pues recrudece
Tras oscilaciones contaminantes
se persigue el cadáver endémico
envolviéndose entre las cortinas de humo
que nos recubren desde el nivel del mar
sobre las olas del viento
seduciendo ideologías contemporáneas
a siniestra.
Excelso morboso
muta enfundado en el todo intrínseco
de la matriz humanitaria,
y muere por alguna inspiración.
Aunque fenezca, transmutará
en obscenas formas atribulantes.
El aire de nuestras voces
lo comunica, regente y obsesionado
por estas redes menospreciadas, intoxicadas
que con humo negro, son devoradas
su grandilocuencia es espléndida.
Ambiciona organismo
diestro para sostener
situaciones corruptas
actuando profuso, endemoniado
y al tiempo infectado,
antihumano, miserable, vencido tiembla
dejando en claro su tenue mentalidad.





“Flotar es precipitar”

Al tratar de conjeturar el amor, vi en el camino
su encandilado cuerpecillo encaminar,
y entre sangre y amor,
hacia el poseedor de cabello cano encaminar,
parecía violar, ondear
y sus movimientos sinuosos predecían su futuro engañar.

Mis ojos gélidos de conmoción vieron que
sobre ondas se regocijaba
entre las barbas de aquel provecto ser,
y al girar descubrí, que no hay sangre ni amor
porque aunque pueda precipitar,
su pasión nunca se acercaría a mi amor.

Esa pasión que la convirtió en animal,
sediento de carne experimentada, putrefacta,
también degolló y cercenó mi amor
en trozos exquisitos del mal, llenos de su olor.

Mis lágrimas inundaron el fatal ámbito
y la despertaron de su éxtasis, de su clímax bestial,
mi sangre y su saliva crearon un elixir
y contra la naturaleza la envenené, trayéndola a mi sufrir.

Reclamé del abismo del sufrimiento
y al sendero de su lujuria y envolvimiento,
me ahogué en mi propia sangre,
sintiendo su sabor dulcemente amargo,
catándome irónicamente en letargo.

Su perdón dejó de ser ironía
y sus pupilas mostraban sinceridad,
percibí su alma como la mía,
sollozando ante un golpe brutal de traición, moribundo
y mi pecho destrozado, lleno de golpes mortales,
no cedió, condenándose a la tortura infinita,
digna de simples obtusos mortales.

No es traición vociferó, desgarrando las últimas cuerdas vocales
que no habían sido violentadas al momento de flotar
y agotada de llorar arrepentimientos,
dijo con goteante sequedad:
“cuando tu corazón vomite su verdad
sapiente de los conductos conformados
por nuestras poluciones, entenderás nuestra condición
terrenal, heterogénea, promiscua”


Mis sentimientos se volcaron inexpugnablemente,
la culpa me abarcó, siendo yo el victimado
y a la faz de la traición y lo saciado
desterré la sexualidad de mi edad lozana,
jugando con la verdad de mi mañana.

Y juré siempre entender que,
la única forma de flotar es precipitar.



“Eterna Dea, Virgen terrenal”

Las flores descansan en una caja estilizada
benditas, llenas de amor
y rocío natural, liberado por mis ojos
que te buscan, desolados, por algún lugar...

Crisis en la definición,
exaltando la frontera de las consecuencias
penetro el temporal abrupto,
y al destrozar mi tímpano, saboreé una voz eclesiástica.

El tránsito es difuso,
y camino con el riesgo de ser destripado en la pista
al encuentro de un desvío
que encamine un destino fatal.

Brillos puntuales, perdidos en un universo negro,
me confunden,
retorciéndome hasta el piso enlodado por mis secreciones,
-Tiempo indefinido-
acabados los músculos retraídos
me sucedió una suerte blanquecina,
junto con una sonrisa resucitadora,
adorando una sencillez expuesta antes vista
con inesperada inercia.

Belleza natural incomparable,
en forma de ella que eterna había existido en mí  
y sin percatarme, se alejó;
reptando desesperado, me acerco a ella
convirtiéndome en adicto a su faz,
observo atónito su piel lechosa, pura; susurrando fuertemente:
¡Dea excelsa!
la impresión naranja de tus ropas me suprime
de este auto-ataque incesante.

Confluyes con todos los colores
que se manifiestan en tu luminario perfil,
trayendo la suavidad de las nubes
hacia tus dulces labios encarnados innatos.

Sonrió reconfortando mi cuerpo,
mi vista se derrotó en su tenue mirar,
¿cómo acercarme más en decadencia ególatra?
Observé su lejanía nublarse luminiscente
e impercatable, so estela de inocencia.

Alejándose en el tiempo,
mi indirecta mirada perniciosa
yace en sus mejillas rosadas,
flotando en mocedad inundada de suavidad,
y me ahogo en la severa indecisión de amarla.

Idónea e intangible es para mí
pues su infinitez condena mi consumado tiempo,
mínimo ante su fugaz y eterna real percepción
recordaré su cuerpo como  acidalia majestuosa,
acezando por la congoja sobre su recuerdo.

El aguanieve precipita,
y tú, en forma de espejismo, te vuelves intermitente
¡Cómo podré recordarte si la aurora se aproxima!,
porque no puedo pincelar tu imagen en mi reminiscencia.

Llego al cenit de tu profundidad,
la cianosis comienza a difuminar tus formas
y mi vista repentinamente se percibe en círculos
que me sacan de la gravidez, desbaratándome…

-Once años-

 La madurez imbuía los trajes y la piel,
un auto estilizado, sometía el reflejo amarillo
causando muertes deseadas,
y el olor fétido de gasolina y sangre coagulada, me derrota.

Abro los ojos y en mi pecho se encontraba una foto,
extraña, perturbadora,
me percato detenidamente fuera de la conmoción
y era ella, quien siempre estuvo a mi costado,
la había ignorado.

Regreso corriendo, a donde nunca debí dejarla ir,
a la abadía más pobre y nebulosa,
rompo los portones
y allí estaba ella por todos lados,
en estampas y retratos,
conversa en santa,
yo la había asesinado…



Sobre el autor:
Raúl Alfonso Allain Vega (Lima, 1989) Escritor, Poeta y Editor. Fundador de Grupo Suicidas y editor de la trilogía virtual: Suicidas Sub 21. Ha sido incluido en antologías como Mixtura Poética (Amantes del País Ediciones - Gaviota Azul Editores, Lima, 2013), Antología Décimo Aniversario de Lord Byron Ediciones (Liber Factory - Lord Byron Ediciones, Madrid, 2013), Catástasis 2011 (Ediciones OREM, Trujillo, 2011), Pinceladas poéticas (Sociedad Peruana de Poetas, Lima, 2011), Veinte poetas: Muestra de poesía contemporánea (I.F-D. Editor. Lima, 2010), Lima: Visiones desde el dibujo y la poesía (Iván Fernández-Dávila. Editor. Lima, 2010), Poesía y Narrativa Hispanoamericana Actual (Vision Libros - Lord Byron Ediciones, Madrid, 2010), Abofeteando a un cadáver (Bizarro Ediciones - Centro Cultural de España, 2007), entre otras.
Actualmente, es Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y codirige el sello independiente Río Negro. Ha publicado Poéticas (Raúl Allaín. Editor. Lima, 2010), Suicidas Sub 21 (Raúl Allain / Iván Fernández-Dávila. Editores. Lima, 2010), Convergencias: Muestra de poesía contemporánea (Editorial Río Negro. Lima, 2011), Poiesis Hispanoamericana: Selección de poesía contemporánea (Editorial Río Negro, 2012), Eros & Tánatos: Poesía y arte contemporáneos (Editorial Río Negro, 2012), Versolibrismo: Poesía y arte contemporáneos (Editorial Río Negro, 2013), ¡Yo no hice nada!: Sobre la idiosincrasia peruana (Amantes del País Ediciones, Lima, 2013) y el ensayo La cientificidad del consciente (Editorial Emooby, 2011). Corresponsal de la revista de literatura, arte y opinión La Ira de Morfeo. Columnista de Red Voltaire, Revista Biografia, Ssociólogos y Los sábados, las prostitutas madrugan mucho para estar dispuestas. Autor del poemario Flotar es precipitar. Recientemente designado Deputy chairmen de Réseau Voltaire. Prepara fidedignamente su obra Prima Fermata Lima.


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lunes, 27 de abril de 2015

Caos y creación. Una reflexión sobre la posibilidad de crear - Paolo Astorga

Caos y creación
Una reflexión sobre la posibilidad de crear



Escrito por: Paolo Astorga

“La imaginación aunque escape, aunque posibilidad, es casi siempre observación de lo cotidiano, es un anhelo sensual de ver allí la poesía misma, la vehemencia de la expresividad que genera vida, que puebla de sentidos el infinito universo de nuestros sentimientos”.


El que no inventa, no vive.
Ana María Matute


Esta mañana he dejado una aburridísima actividad. Tú me miras a los ojos y dices: “¿Por qué me deja esto profesor, yo no tengo imaginación?” Apenas explico lo que vamos hacer, tú ya empezaste a cuestionarme, empezaste a sentir que no hay un camino definido, que no se puede memorizar nada, que no es como los exámenes que toman usualmente los demás profesores que poco más y te hacen recitar de memoria “tal cual y fue dictada” la respuesta. No. Esta vez estás solo y tu tarea es mucho más que recitar de memoria una serie de datos que no entiendes, un montón de información que te dicen que es importante, pero que tú sientes que es una terrible obligación. Hoy la tarea es que escribas un cuento. Un cuento, nada más. El único reto es que escribas un cuento donde no suceda lo de siempre. Tu mirada otra vez me acusa de demencia, me quiere destruir. Me cuestionas nuevamente: “¿Qué es para usted lo de siempre, profe?” No tardo en responder: “No lo sé. Solo trata de no hacer lo de siempre en tu cuento”. La respuesta aunque no te satisface tampoco permite que te des por vencida. Empieza la lucha. Piensas un poco y sientes que todo te sabe a “lo de siempre”. Piensas que no tienes imaginación, que escribir es inútil y sin embargo algo –el aburrimiento– te impulsa a escribir. Escribes una primera oración y la borras. Otra y la borras. A la tercera, sientes que es la oración más perfecta jamás escrita y continúas con tu “tarea”. Escribes, escribes y escribes. Experimentas algo nuevo: Sientes que puedes crear, que puedes dar vida.

La creación es entonces un escape, pero no la evasión de la realidad, sino la generación de una nueva realidad a partir de la nuestra. Crear en estos tiempos es una actividad que no solo es recreativa o artística, sino que responde a un acto auténtico de rebeldía: Pensar diferente. Quienes escriben, quienes han creado, han vencido al Minotauro del pensamiento unívoco. Y es que me topo a diario con alumnos que nunca han sido escuchados, que no suelen escribir porque no era la actividad común. ¿Se puede vivir sin escribir, sin crear, sin cuestionar? Me temo que sí, pero no es una vida consciente, no es una vida plena donde el vivir es auténtico, sino más bien como diría Marco Aurelio Denegri sería algo así como un “sobrevivir”. Crear en la escuela es fundamentar la vida misma con la autonomía de los pensamientos propios. Hace unas semanas dejé a mis alumnos una actividad de creación de cuentos. Solo para hacer que la actividad tenga algún sentido creativo les dejé el reto de que el tema o la palabra clave era LOCURA. No dije más que eso y pedí que escriban lo que ellos creían que era LOCURA, quería que LOCURA se convirtiera no en una actividad, sino que sea una posibilidad. No tardaron mis alumnos en acercarse a mí para preguntarme si sus avances de cuento estaban bien o mal. Yo solo leía, -eso es lo que me encanta de ser maestro, leer lo que piensan mis alumnos- y todas las historias eran muy diferentes. Algunas, por ejemplo planteaban historias de personajes que confundían la realidad con la ficción, otros que habían “enloquecido” por culpa del terrible destino que les tocó vivir y –entre los más extraños– pude leer uno sobre un loco que fue apresado por querer regalar libros en Navidad. Entonces, la vida se vislumbraba en esos cuentos que, aunque tenían errores ortográficos y algunos problemas de estructura propios de la era del qué más da, era cierta la posibilidad de la creación.

Y es que la creación nuevamente nos lleva a pensar, a darle una forma al mundo, a responsabilizarnos de lo que somos y hacemos. Lamentablemente el mundo de hoy premia la irresponsabilidad o por lo menos la ha disipado en la simulación. Cada vez es menos frecuente pensar en las dos caras de una moneda, cada vez es menos frecuente hablar de temas que van más allá de un trasero, de unas tetas o de una pelota. Tristemente, aunque hoy vivimos en la hipérbole de los objetos y los deseos, allí donde querer más es importante y nos hace felices, la creatividad se pierde en la soledad de las imágenes fabricadas para ser interpretadas de una manera o solo para ser consumidas como se consume un helado en el verano.


El caos no se ve, la inteligencia es una herramienta que sirve para satisfacer al reptil. La imaginación le da una forma a ese caos, es el retorno, un ensimismamiento, pero también es una metaforización del universo, una transgresión del sentido, una constitución libre que nos ata a la responsabilidad de ser nosotros mismos. La imaginación aunque escape, aunque posibilidad, es casi siempre observación de lo cotidiano, es un anhelo sensual de ver allí la poesía misma, la vehemencia de la expresividad que genera vida, que puebla de sentidos el infinito universo de nuestros sentimientos.

lunes, 20 de abril de 2015

Un brevísimo comentario sobre la discriminación - Paolo Astorga

Un brevísimo comentario sobre la discriminación




Escrito por: Paolo Astorga

“Lamentablemente, es casi imposible la comunicación, cuando los tabúes, los prejuicios y los estereotipos se ven reforzados no solo por los medios de comunicación (matriz educativa de gran parte de la niñez y juventud), sino que también son reforzados por las instituciones y sobre todo por la familia”.



Todos los hombres son iguales. La diferencia entre ellos no está en su nacimiento, sino en su virtud.
Voltaire


Esta semana, en el colegio donde trabajo ya hace algunos años, pude observar de forma patente un hecho interesante: Llegó un muchacho alemán como alumno de intercambio. Lo curioso no fue el hecho de que sea quizás el primero que el colegio acoge, sino, el gran revuelo que causó el primer día que llegó. Ni bien se sentó en la carpeta, las miradas escrutadoras, curiosas y críticas hicieron su trabajo. El muchacho, con el natural nerviosismo de un alumno nuevo, apenas y podía presentarse por sus dificultades con su incipiente español. Todos los alumnos poco a poco fueron acercándose a él como si fuera una “superestrella”, como si se tratara de un One direction o de un gran “jugador europeo”. Sus brillantes ojos azules, sus cabellos dorados como el sol o su tez albina, eran como un relumbrante objeto de curiosidad para todos. Eso fue en la clase, pero ni qué decir a la hora del recreo donde el pobre muchacho apenas podía caminar para comprarse un poco de agua. Las preguntas estallaban en su cara: ¿Eres alemán? ¿Te gusta One direction? ¿Juegas fútbol? ¡Qué guapo eres! ¿Tienes Facebook? Seguro y vives en la Molina, en San Isidro, en Miraflores. ¿Qué haces en este colegio de nacos?, etc.

Esa misma semana, pero en otro grado llegó una alumna nueva, sin embargo, esta no era ni extranjera, sino que venía de la ciudad de Cerro de Pasco. Aunque, tiene grandes dotes artísticas para el canto, una excelente noción del dibujo y pintura y, sobre todo, una gran imaginación y sensibilidad, ha pasado totalmente desapercibida. Nadie le ha hecho ninguna pregunta, ni le ha ofrecido su amabilidad, su deseo de ayudar. Muy por el contrario, ella me contó que los primeros días ni quería hablar, ni deseaba ser “visible” ante los demás. ¿Por qué? Porque ella “no habla” como los demás, ella no tiene el "acento" de los “limeños”, sino, que aún le cuesta hablar bien porque ella es bilingüe ya que sabe también el quechua, lengua que, según me cuenta, fue enseñada por su abuela quien considerará siempre una madre.

Como vemos hay dos realidades: Por un lado la del extranjero y la del “otro” extranjero. ¿Por qué solemos ser mucho más amables, respetuosos y condescendientes con los extranjeros que con nuestros propios compatriotas? ¿Por qué existen manifestaciones y rasgos culturales más legítimos que otros? ¿Por qué es más importante la imagen, el estereotipo ante el conocimiento real de las personas más allá de su procedencia, cultura o costumbre?

Aunque la respuesta no es para nada fácil, existen algunas explicaciones. No es un secreto que nuestra sociedad tan heterogénea, tan diversa, tiene grandes desigualdades no solo económicas, sino culturales. El paradigma ha sido: dar voz a algunos y silenciar a otros. Construir la identidad de la nación desde una postura homogeneizadora, desde la negación la deslegitimación de lo diverso. La historia misma de nuestra nación, es la historia de la desigualdad. Tenemos como un patrón establecido de comportamiento ante el otro. El racismo y la discriminación en general son constantes que penosamente aún son lastres actuales y con un profundo arraigo muchas veces reforzados por los medios de comunicación y las políticas sociales, educativas y económicas. Ser peruano es un concepto muy abstracto y subjetivo, pues, nos hemos fundamentado la idea de nación impuesta siempre por los otros, pero jamás hemos fundado valores de identidad de lo nuestro. Y entonces aquí aparece un grave problema: Lo oriundo, lo autóctono contra lo foráneo, lo extranjero. Por un inevitable proceso de globalización los modelos extranjeros no solo imponen sus “modas” de legitimación y prestigio, sino también, sus ideas de colonización que intentan crear un paradigma donde lo autóctono se desaparezca o se diluya en los cánones establecidos por un orden mundial. Es así que aunque en apariencia se lucha por la revaloración (no por la reivindicación) de la diversidad y se muestre como un camino que intenta “preservar” las diversas manifestaciones culturales de nuestra nación, los estereotipos, los imaginarios que reducen al “otro” como un extraño, un desigual, un subordinado o exótico, priman dado que son considerados “el atraso”, lo arcaico. La misma sociedad se fundamenta en creencias que arraigan en las experiencias cotidianas que luego se convierten en generalizaciones que a su vez crean fuertes ideas de desigualdad. Por ejemplo: El alumno alemán y la alumna cerropasqueña son diametralmente diferentes ya que representan modelos diferentes de la sociedad. Los prejuicios, los estereotipos y la colonización ideológica cumplen su rol valorativo: El alemán será un modelo legitimado, canónico, el símbolo del éxito y la aspiración a lo más bello, a lo más virtuoso, al desarrollo cultural. Esto se imaginará porque se tendrá en la mente a Alemania como un imaginario: A pesar de las guerras, a pesar de las tragedias históricas, es un país que es una potencia mundial. En cambio la niña cerropasqueña no representa un modelo legitimado, sino todo lo contrario. Ella representa con valentía el sentir auténtico, pero no deseado del peruano. Los estudiantes no sintieron curiosidad ni ganas de saber nada de esta niña porque los prejuicios que son muy pasionales en la escuela jugaron su rol segregante. Al no representar reputación, prestigio o un modelo exitoso, la niña solo representa un imaginario negativo de lo que se piensa del poblador andino: sucio, ignorante, tímido, dócil y terco.

La discriminación parte de la imagen, es decir, de la construcción simbólica que sopesa los significados simbólicos en un orden de subordinador y subordinado para construir diferencias y por ende legitimaciones y deslegitimaciones. En la escuela la discriminación  se da por no ser igual a, por no hacer lo que el otro hace, por no pertenecer al grupo. El grupo que domina, lo hace legitimando sus estereotipos y rechazando aquello que le es diferente. Sin embargo hay algo más profundo: La discriminación genera grandes dificultades para comunicarse. Comunicarse es de suma importancia, pues nos hace uno, permite conocernos y diluir las brechas diferenciales que hemos creado con nuestros “imaginarios”. Lamentablemente, es casi imposible la comunicación, cuando los tabúes, los prejuicios y los estereotipos se ven reforzados no solo por los medios de comunicación (matriz educativa de gran parte de la niñez y juventud), sino que también son reforzados por las instituciones y sobre todo por la familia.

Un ejemplo concreto: Se nos inserta a diario un ideal, un modelo, un paradigma que resulta imposible, a veces, de emular: Lo blanco. En sendos comerciales, programas televisivos, de opinión y demás, se trata de significar a lo blanco como un modelo ideal no solo de belleza, sino también de éxito absoluto. Con la inserción de este modelo lo que se busca no es lograr el parecido con lo blanco, sino impulsar una conducta consumista para “lograr ser blanco sin serlo”. El gran problema de personalidad, esa pérdida de la identidad que ya Julio Ramón Ribeyro inmortalizó en su famosísimo cuento Alienación, se nos presenta ahora no solo como un paradigma de ser humano, sino como un modelo de negocio.

Toda discriminación busca reducir a los otros en pos de una ilusión de poder. Al fin y al cabo la discriminación es siempre la cosificación,  negar al otro, hacerlo objeto, quitarle de alguna manera su estatus de humano.

En su extraordinario libro Comunidades imaginadas (Fondo de Cultura Económica, 1993) Benedict Anderson nos dice que la sociedad se “imagina”, es decir, construye una serie de imaginarios culturales que definen la idea del otro. Estos imaginarios son constituidos por una serie de elementos que diferencian una colectividad de otra. Anderson plantea que es harto problemático insertar la idea de nación en una sociedad donde los imaginarios son diversos, y, en todo caso, el gran problema que supone la identidad de lo nacional es definido por el conocimiento y la dinámica de los diversos grupos culturales que viven e interactúan en un territorio imaginado.

Como vemos la otredad está presente en las categorizaciones culturales. En el caso de este fenómeno que se suscitó en el colegio, la fundamentación de los “imaginarios” está centrada en un ideal y un no ideal. Me explico. El ideal es esa idea estereotipada de ascensión social y prestigio, son todos esos anhelos y deseos que conllevan a ser otro en tanto se pueda superar la “inferioridad” que se tiene en apariencia. Para lograr ello se debe desterrar el no ideal, es decir, esa identidad que me genera un lastre, que me reduce y me subordina simbólicamente.

Lamentablemente, no es un secreto que la discriminación como tal se da en un orden económico. La economía y la sociedad de consumo son los mecanismos fuertes que ordenan una estructura de diferenciación. El capital simbólico entonces toma su lugar preponderante y la identidad se fundamenta como una invención, como una “imagen” frente al otro con una finalidad legitimadora.

En conclusión, creo que el gran problema de la discriminación no es solo la subordinación o la negación del otro como un igual, sino también consiste en un creciente deseo por la homogeneidad. El estatus, el prestigio, la aceptación y los imaginarios inventan imágenes de una colectividad. El problema más profundo no es la diferenciación, sino la brecha comunicacional que no permite el conocimiento intercultural, ese que va más allá de toda frontera o tradición, ese que se fundamenta en la idea de que la igualdad genera una verdadera nación.


domingo, 12 de abril de 2015

Un brevísimo comentario sobre el Poema de Gilgamesh, la inmortalidad y la memoria - Paolo Astorga

Un brevísimo comentario sobre el Poema de Gilgamesh, la inmortalidad y la memoria




Escrito por: Paolo Astorga

“El hombre desea una inmortalidad que es rebeldía, que es insatisfacción. Otra vez, la aventura es el tópico para forjar la inmortalidad de nuestros actos, otra vez la belleza de vivir es saber que la vida misma no será para siempre”.




Los dioses deciden sobre nuestra muerte y nuestra vida,
pero no revelan el día de nuestra muerte.
Poema de Gilgamesh


El ser humano vive en el deseo que lo arroja a la acción. La acción es aquello que lo construye como un ser, que lo metaforiza. Una obra milenaria, el Poema de Gilgamesh, es la muestra patente de la necesidad de sobresalir, de mostrar los anhelos y angustias del hombre en pos de la gloria. La gloria, como podemos observar, estará siempre relacionada con el vivir. El rey de Uruk, es glorioso porque busca la aventura, es decir, la experiencia vital que lo pone en el nivel de “aquel que todo lo ha visto”. La experiencia vital es el camino de la gloria. Los hombres han de “hacer” su propia historia, su propio destino. Sin embargo, la gloria no solo es una serie de éxitos bélicos, sino que la gloria misma es la acción. Vivir, no solo se supone como un devenir hacia la muerte, sino como una especie de necesidad por “vivir” en la memoria de los otros. Gilgamesh vive en los demás en el sentido de que la gloria que lo acompaña está en la memoria de los demás.

La inmortalidad radica en las acciones y en la memoria. Construimos nuestra vida con la experiencia de nuestras acciones. Es la memoria en los otros, es la visión y preservación de los otros sobre nosotros, la verdadera inmortalidad. El cuerpo envejece,  muere, “está maldito por los dioses”, pero la memoria permanece, se puede transmitir de uno a otro. Sin embargo, la “inmortalidad” por la memoria es una vida eterna “ya vivida”. A Gilgamesh se lo recordará no en el sentido inmortal, sino en una inmovilidad inmortal, es decir, que serán inmortales sus épicas hazañas, pero no el cuerpo, no la posibilidad de seguir siendo acción.

Gilgamesh es un héroe que, aunque la frustración y el designio del destino no permiten la gloria total de sus deseos, sí lo hacen partícipe de la aventura de vivir. Nos mueve el imperativo de salir de las garras de los dioses. En el libro, podemos encontrar no solo toda la estructura de la vida y filosofía del pensamiento occidental, sino que también encontramos el miedo más profundo: El olvido. Gilgamesh es un rey y su poder está concentrado en su imagen, en su reputación. Buscar la gloria supone estar siempre frente a la crisis, ser sensible a la muerte, tentar el fracaso y el olvido. La humanidad de Gilgamesh se fundamenta en el miedo que lo hace reflexionar, que lo mueve a vivir. Aunque parezca paradójico es el miedo lo que hace que se fundamente el aparato de la búsqueda.

Por otro lado, la metáfora del viaje es siempre la constante literaria y filosófica. Gilgamesh no intenta dar una forma al mundo, sino mostrar la vida como una posibilidad gloriosa, humana e inmortal frente al celo de los dioses, del destino mismo, del tiempo. Ese afán de querer mantenerse en lo intemporal hace que Gilgamesh se refugie en la esperanza de la inmortalidad en el sentido de la juventud eterna, de la fuente de poder, de dejar abierto siempre el acceso a cumplir con lo deseado. Sin embargo, esta esperanza genera una profunda frustración, una melancolía. El hombre es finito y es esa finitud –paradójicamente- lo que lo ha impulsado a la aventura de vivir. Aunque este poema se fundamenta en lo simbólico, lo central gira siempre en torno a dos dicotomías: La vida-muerte y la ignorancia-conocimiento. Los contrarios presentes como medios de equilibrio, permiten que la tragedia pueda interpretarse de manera rica y poderosa. Quien desea, lo hace desde una insatisfacción, desde una posibilidad siempre abierta a generar una nueva magnitud del vivir. Y como veremos en Gilgamesh la acción por vivir siempre será forjada por las acciones mismas. Una acción nuestra mueve todo el universo. En el Poema de Gilgamesh la aventura y las pasiones son los dos grandes tópicos de esta literatura que desborda en reflexiones, pero también en deseos y frustraciones.

Y entonces vivimos la paradoja misma de la vida: La heroicidad y su trascendencia que se perpetúa en las actos, en una lucha tensiva entre la vida y la muerte. Uno es hombre inmortal porque el reconocimiento de mis miserias han generado en el deseo de ser lo atemporal, lo siempre actual, lo perenne. En el caso de Gilgamesh, la inmortalidad no es un mero capricho, es el ideal que busca sentar las bases para constituir lo divino. Gilgamesh en su travesía épica por ser inmortal se transforma en leyenda, porque las hazañas que irán convirtiendo al rey de Uruk en “memorable”, son aquellas que se forjan entre la vida y la muerte. La rebeldía radica en su reticencia a vivir una vida cómoda, una vida sin pesares, la inmovilidad. Sabe que la aventura no es solo la búsqueda de la gloria, sino el juego de la responsabilidad frente a los deseos de grandeza. Sin embargo, frente al poder humano, frente a la majestuosidad de los actos “heroicos” acecha el inevitable devenir hacia lo funesto. La muerte es siempre un signo de vida que se presenta en el peor de los casos de forma lenta y paciente, pero fulminante. Gilgamesh lo sabe, pues es testigo de la muerte de su más grande amigo Enkidu con quien comparte la gloria.

La gloria, entonces, es vivir en la plenitud ese Carpe diem intenso. El que vive debe cultivar la sabiduría, pero también deleitarse con lo sencillo, con los pequeños momentos de disfrute del mundo. Es por ello que en su épico viaje hacia la inmortalidad una tabernera le dice: “En cuanto a ti, Gilgamesh, llena tu vientre,/diviértete día y noche,/ cada día y cada noche sean de fiesta,/ el día y la noche gózalos./ Ponte vestidos bordados,/ lava tu cabeza y báñate./ Cuando el niño te tome de la mano, atiéndelo y regocíjate/ y deléitate cuando tu mujer te abrace,/ porque también eso es destino de la humanidad”. Vivir, constituir una memoria, es construir la “inmortalidad”, una que trasciende lo imperecedero de los dioses, por la complejidad de la finitud humana. El hombre desea una inmortalidad que es rebeldía, que es insatisfacción. Otra vez, la aventura es el tópico para forjar la inmortalidad de nuestros actos, otra vez la belleza de vivir es saber que la vida misma no será para siempre.


domingo, 5 de abril de 2015

Una reflexión sobre el respeto - Paolo Astorga

Una reflexión sobre el respeto



Escrito por: Paolo Astorga


“Soy un convencido de que no se puede menospreciar ningún tipo de idea, siempre y cuando esta idea esté dispuesta a ser debatida, a ser confrontada. ¿Podría entonces ser confrontada una idea si es que no existe el respeto? Me temo que no”.


Según el DRAE la palabra respeto es aquella “Veneración, acatamiento que se hace a alguien”, esto es, aquella admiración hacia alguien o algo desde una o varias cualidades que tiene ese ser u objeto. El respeto más allá de ser un valor trascendental es un indicador de la salud de una sociedad. Quien respeta no solo ve al otro con “veneración” sino que lo ve como un igual. El respeto, por ende, debe nacer de una relación de empatía, es decir, estar implicado en los demás como en uno mismo. Solo puedo respetar a aquello que ha generado en mí una identidad. Quien respeta no genera un distanciamiento, sino un acercamiento que permite la vida en comunidad.

Lamentablemente el respeto es a veces solo una metáfora, una ilusión. La violencia, la ignorancia, la necedad e indiferencia conllevan no solo a la pérdida del valor de ver al otro como a un igual, sino que generan una brecha que se ha vuelto “típica” en nuestra sociedad actual. Y es que el respeto no solo es una manifestación actitudinal, sino que es en última instancia un modo de vida. La comunicación misma se debería fundamentar en el respeto. Sin embargo, el respeto no debe conllevar a la doctrina, sino a la posibilidad del diálogo, a la posibilidad de la elección. Cuando uno se propone a valorar como manifestación principal humana al respeto, no intenta generar un orden único, una dictadura del miedo o de la univocidad. Muy por el contrario, el respeto nos ayuda a escucharnos, porque nos iguala. Y entonces nuestras ideas pueden ser expuestas y ser intercambiadas, aprender, convivir. Soy un convencido de que no se puede menospreciar ningún tipo de idea, siempre y cuando esta idea esté dispuesta a ser debatida, a ser confrontada. ¿Podría entonces ser confrontada una idea si es que no existe el respeto? Me temo que no.

El respeto es el valor que nos provee de una conciencia, porque nos inserta la idea de que el otro es como yo y no un medio, una herramienta, una cosa. Sin embargo, el respeto en la sociedad actual se ve amenazado por una inevitable cosificación, por la simulación, por la coacción. El respeto hoy no es voluntad de admiración y consideración, sino solo un discurso que se diluye en la pragmática del individualismo. Por ejemplo: El hecho de ceder el asiento en el bus a un adulto mayor o mujer embarazada lamentablemente se acata más como una ley que como la manifestación del respeto hacia los demás. No hago lo que me gustaría que hagan conmigo en una misma situación, sino que prevalecen en mí sentimientos egoístas, la indiferencia e insensibilidad. No ceder el asiento responde a una época donde el ser humano ya no defiende nada, donde la necesidad de implicación ha desaparecido.

Hay una gran brecha: En una sociedad que ha desprestigiado a la educación y a la familia como formadora de valores; en una colectividad que vive la violencia de manera escandalosa pero sin que ninguno de sus miembros haga algo, el respeto es un hermoso emblema para los necios, un decir, una meta, un pretexto, pero nada más. Nuevamente el respeto parte de un aprendizaje que se convierte en hábito que se genera desde la honestidad, desde la sinceridad. El que respeta desde el miedo, desde la ley siempre verá al otro como un objeto. Y es que el respeto no puede quedarse en el simulacro del respeto, es decir, en el simple cumplir de la ley de manera obligatoria, sino el de reconocer el hecho de reciprocidad que permite el respeto: Si yo te respeto, tú me respetas.

Ahora bien, en sociedades injustas y desiguales como la nuestra, la idea de respeto solo se entiende como una obligación unidireccional: “Yo y solo yo debo respetar”, mas no como una reciprocidad. Quien respeta, obviamente espera ser respetado y este acto supone un contacto, un conocimiento. No se trata pues de respetar, sino de respetarse y respetarnos. Y entonces es aquí donde la idea de “ganarse” el respeto cobra mucha fuerza. La entereza moral, la ética intervienen en la constante del ser respetado y respetuoso. Es verdad: No puedo respetar a quien en su tiranía abusa de mí, quien ejerce la violencia y el miedo para “lograr” mi respeto. No puede la violencia generar respeto, pues, este valor escapa de la autoridad, de la coacción ya que exige, como ya se dijo, una implicancia, la aceptación de una igualdad y una empatía.

Josep M. Esquirol en su libro El respeto o la mirada atenta (Editorial Gedisa, 2006) nos plantea que: “El respeto requiere una atención, y la atención, un acercamiento, una aproximación”. Lo que nos quiere decir es que el respeto más allá de una simple actitud de consideración, es una virtud donde el otro es mi cercano, es decir, siente, piensa, actúa muy igual a mí. No puedo respetar si es que no soy cercano los que me rodean, si es que no los conozco y siento. El alejamiento es, como dice el autor, un “primer movimiento con significación ética”, es decir, el respeto nos mueve a pensar en los otros como seres perceptibles, importantes, que merecen nuestra mirada. La mirada no es solo la percepción del otro, sino es el conocimiento, la valoración y la estima. Esta visión ética del respeto de Esquirol es implicante, y se contrapone a la indiferencia y a la invisibilidad del otro.

Sin embargo, es obvio que el respeto hoy en día es esquivo en el sentido de que la práctica de este valor como actividad habitual y cotidiana se ve debilitada por los estereotipos, la generalización y la idea de que la naturaleza misma del hombre es la de un ser irrespetuoso. Aunque existen muchos argumentos que avalarían tal generalización es necesario retornar a esa mirada atenta que nos  haga ver al otro como un ser y no como una cosa. No obstante, el mismo sistema en que vivimos se fundamenta en el respeto, pero no como un deber que nace de la voluntad, sino, como un mecanismo de control y no como un hábito. El respeto en la era tecnológica y neoliberal no se funda en las ideas de igualdad o del ser, sino en las ideas de desigualdad y del tener. El miedo y el desprestigio son bases fundamentales para que el sistema continúe con su maquinaria. No se requiere ver al otro desde la mirada atenta, es decir, superando a la cosa y penetrando en el ser, implicándose, comprometiéndose. El respeto es solo un medio, no un fin. Digo que es un medio, porque no se lo requiere para reconocer al otro, sino solo para usarlo como un mecanismo de poder, como un estandarte para la desigualdad.

La lucha, entonces, debe ser desde la educación. Sin embargo, los valores no se enseñan, se viven, se experimentan y expresan. Quien no ha sido respetado, quien no ha experimentado el agradecimiento por el respeto, quien no ha logrado el hábito de la igualdad, no puede, ni podrá expresar este valor vital para nuestra sociedad que ve en la decadencia de sus valores un modelo de negocio.